Este tipo de masaje llega a la musculatura profunda, entendida como el lugar donde quedó atascada la traba emocional, que fue la que después provocó la dolencia física.

El objetivo es el mismo que las clases: el cambio. Al movilizar y desbloquear las articulaciones y músculos rígidos, enviamos otra información al cuerpo, le enseñamos nuevos puntos de apoyo internos, otros caminos, y desde allí poder liberar la tensión, recuperar la flexibilidad y la espontaneidad natural del cuerpo, conectarme conmigo misma/o y con mi sentir interno.

Sin liberación de la energía retenida, el síntoma, la contractura… saldrán por otro lado Además, este masaje también me permite recolocar y sentir de una forma discriminada cada zona de mi cuerpo: poner orden desde el cuerpo, para luego aplicarlo en mi vida.

Es un masaje que combina de una manera sutil pero afinada la parte técnica con el hacer de quien lo da. Es altamente eficaz en dolencias posturales, estados emocionales desajustados: depresión, angustia, nerviosismo dolores lumbares, lumbalgias, dolores cervicales, contracturas, problemas articulares, diversas enfermedades.